¿Qué tamaño de acumulador de agua caliente necesita una vivienda?

acs vaillant

Elegir correctamente el tamaño del acumulador de agua caliente sanitaria es más importante de lo que parece. Un depósito demasiado pequeño puede hacer que el agua caliente se termine justo cuando más se necesita. Uno excesivamente grande, en cambio, puede ocupar más espacio, aumentar las pérdidas térmicas y obligar al sistema a calentar un volumen de agua que quizá nunca llegue a utilizarse.

Por eso, cuando se instala o renueva un sistema de agua caliente sanitaria (ACS), no basta con preguntar cuántas personas viven en la casa. El número de usuarios es importante, pero también hay que tener en cuenta sus hábitos, el número de baños, el tipo de duchas, la existencia de bañera y, especialmente, el sistema utilizado para producir el agua caliente.

Entonces, ¿qué tamaño de acumulador de agua caliente necesita realmente una vivienda? Vamos a verlo.

¿Qué es exactamente un acumulador de agua caliente?

deposito-individual-acs-2253835-format-flex-height

Un acumulador de ACS es un depósito preparado para almacenar agua caliente y mantenerla disponible hasta que se produce el consumo.

Lo encontramos habitualmente formando parte de instalaciones con aerotermia, bombas de calor y otros sistemas de producción térmica.

Su función parece sencilla, pero el depósito forma parte de un sistema en el que tienen que estar correctamente relacionados varios elementos: la capacidad de acumulación, la temperatura del agua, la potencia disponible, el sistema de producción y el perfil de consumo de la vivienda.

Por ese motivo, dos familias con el mismo número de personas no tienen necesariamente que utilizar un acumulador del mismo tamaño.

¿Cuántos litros de agua caliente consume una persona?

Como punto de partida pueden utilizarse valores de referencia, aunque nunca deberían interpretarse como una regla rígida para escoger directamente un depósito.

El Código Técnico de la Edificación utiliza como referencia para vivienda residencial una demanda de 28 litros de ACS por persona y día a 60 ºC.

Esto no significa que cada persona únicamente vaya a gastar 28 litros de agua al ducharse. El agua almacenada a mayor temperatura se mezcla posteriormente con agua fría antes de llegar al usuario, por lo que el volumen final disponible en la ducha es superior al volumen de agua caliente acumulada.

Además, cuando una bomba de calor trabaja con temperaturas de acumulación diferentes, el volumen equivalente necesario también cambia. Por eso el cálculo debe considerar tanto los litros como la temperatura a la que se almacena el agua.

Entonces, ¿qué tamaño de acumulador de agua caliente necesito?

Como orientación inicial, en instalaciones domésticas es habitual encontrarse acumuladores de capacidades como 150, 180, 200, 250 o 300 litros.

Fabricantes de sistemas de bomba de calor sitúan, por ejemplo, alrededor de 200-250 litros una configuración frecuente para una familia de cuatro personas, aunque siempre advierten de que el dimensionamiento depende de la demanda real de ACS y de las características del sistema.

Por tanto, una tabla basada únicamente en el número de habitantes puede servir como primera orientación, pero no debería utilizarse como sustituto de un estudio técnico.

1. El número de personas es solo el principio

Una vivienda ocupada por una pareja puede tener necesidades muy diferentes de otra vivienda también ocupada por dos personas.

Por ejemplo, no es lo mismo realizar dos duchas cortas en momentos distintos del día que utilizar dos duchas casi simultáneamente o llenar una bañera.

También cambia considerablemente la demanda cuando hay niños, cuando todos los miembros de la familia utilizan el baño aproximadamente a la misma hora o cuando existen varios cuartos de baño que pueden funcionar simultáneamente.

Por eso el cálculo empieza por el número de usuarios, pero no debería terminar ahí.

2. Las duchas simultáneas cambian mucho las necesidades

Este es uno de los factores que más fácilmente se pasa por alto.

Imaginemos una vivienda con cuatro personas y dos baños.

En una casa, los cuatro habitantes se duchan sucesivamente a lo largo de dos horas. En otra, dos personas utilizan simultáneamente las duchas de los dos baños antes de salir a trabajar.

El consumo diario podría ser similar, pero la demanda máxima instantánea no lo es.

El acumulador debe ser capaz de afrontar esos momentos de mayor consumo manteniendo un nivel de confort adecuado.

3. Una bañera puede alterar completamente el cálculo

La existencia de una bañera es otro elemento que debe conocerse antes de dimensionar el acumulador.

Llenarla puede requerir una cantidad considerable de agua mezclada y provocar un consumo concentrado en pocos minutos.

Si además después se utilizan otras duchas o existe consumo simultáneo de ACS, disponer de capacidad suficiente y de una buena recuperación del depósito adquiere todavía mayor importancia.

Por eso una vivienda con tres habitantes, bañera y dos baños puede tener mayores necesidades de acumulación que otra vivienda con cuatro personas que solamente utilicen duchas de forma escalonada.

4. No solo importa cuánto agua almacena: importa cuánto tarda en recuperarla

Este aspecto resulta especialmente importante en instalaciones de aerotermia.

Cuando consumimos agua caliente, entra agua fría en el acumulador y el sistema debe volver a elevar su temperatura. Ese proceso necesita tiempo y energía.

Por tanto, no podemos valorar un depósito únicamente diciendo:

“Tiene 200 litros”.

También necesitamos saber qué sistema va a calentar esos 200 litros y cuál es su capacidad de recuperación.

En instalaciones domésticas con bomba de calor, los tiempos pueden variar notablemente dependiendo de la potencia disponible, el volumen acumulado, la temperatura del agua de entrada, la temperatura objetivo y las condiciones de funcionamiento.

Un depósito correctamente dimensionado debe trabajar conjuntamente con el generador térmico.

5. La temperatura de acumulación también influye

Otra de las razones por las que hablar únicamente de litros puede resultar engañoso es la temperatura.

El agua que utilizamos durante una ducha normalmente resulta de mezclar agua caliente procedente del acumulador con agua fría de la red.

Por ello, cuanto mayor sea la temperatura de acumulación, mayor será teóricamente la cantidad de agua útil que puede obtenerse mediante esa mezcla.

Sin embargo, trabajar a temperaturas superiores también requiere más energía y puede afectar al rendimiento de determinadas tecnologías, especialmente las bombas de calor.

En estas instalaciones interesa encontrar un equilibrio entre confort, volumen disponible, eficiencia y funcionamiento del equipo, además de cumplir las condiciones técnicas y sanitarias correspondientes.

6. ¿Es mejor instalar un acumulador grande “por si acaso”?

No necesariamente.

Sobredimensionar sistemáticamente tampoco es la solución.

Un depósito de mayor capacidad:

  • necesita más espacio;
  • contiene una mayor cantidad de agua que mantener caliente;
  • puede aumentar las pérdidas térmicas asociadas al almacenamiento;
  • puede requerir tiempos de recuperación mayores;
  • y puede resultar innecesario para el consumo real de la vivienda.

La instalación correcta no consiste en colocar el acumulador más grande posible, sino en encontrar un volumen adecuado para cubrir los periodos de máxima demanda sin sobredimensionar innecesariamente el sistema.

7. ¿Y qué ocurre si el acumulador se queda pequeño?

Cuando el volumen disponible no responde al consumo de la vivienda pueden aparecer situaciones muy reconocibles.

Por ejemplo:

  • el agua caliente empieza a perder temperatura durante varias duchas consecutivas;
  • hay que esperar entre usos para que el depósito vuelva a recuperar temperatura;
  • una bañera consume gran parte del agua disponible;
  • dos baños utilizados simultáneamente reducen considerablemente la autonomía;
  • o el usuario acaba elevando excesivamente la temperatura de acumulación para intentar compensar la falta de capacidad.

En estos casos conviene analizar la instalación completa antes de concluir simplemente que “hace falta un depósito mayor”.

8. Aerotermia y acumulación de ACS deben dimensionarse juntas

Cuando hablamos de instalaciones de aerotermia, el acumulador no debería tratarse como un elemento independiente.

La bomba de calor puede encargarse de calefacción, refrigeración y producción de agua caliente sanitaria. Por ello, el diseño debe contemplar conjuntamente las necesidades térmicas de la vivienda y la demanda de ACS.

Un acumulador excesivamente grande asociado a un equipo con una capacidad de recuperación insuficiente puede generar tiempos de espera innecesarios. Uno demasiado pequeño puede provocar falta de confort durante los picos de consumo.

Este es precisamente uno de los motivos por los que dimensionar una instalación únicamente a partir de los metros cuadrados de la vivienda no es suficiente.

9. Una segunda residencia tampoco debería calcularse igual que una vivienda habitual

Galicia tiene numerosas viviendas utilizadas únicamente durante fines de semana, vacaciones o determinados meses del año.

En estos casos también cambia el patrón de consumo.

Una casa puede permanecer ocupada por dos personas durante buena parte del año y recibir seis u ocho ocupantes durante varias semanas en verano.

En situaciones así hay que decidir qué escenario debe cubrir la instalación y qué nivel de confort se quiere garantizar durante los momentos de máxima ocupación.

Es un planteamiento similar al que debe realizarse cuando se estudia la aerotermia para una segunda residencia en Galicia: los hábitos de uso condicionan tanto como las características físicas del inmueble.

¿Qué debería preguntar un instalador antes de recomendarte un acumulador?

Antes de seleccionar la capacidad, resulta razonable conocer al menos:

  • cuántas personas utilizan habitualmente la vivienda;
  • cuál es la ocupación máxima prevista;
  • cuántos baños existen;
  • si pueden utilizarse varias duchas simultáneamente;
  • si hay bañera;
  • qué hábitos de consumo tiene la familia;
  • qué sistema produce el ACS;
  • qué potencia y capacidad de recuperación tiene ese sistema;
  • qué espacio existe para instalar el acumulador;
  • y cómo se integra el ACS con el resto de la instalación térmica.

Con esa información ya se puede realizar una recomendación mucho más precisa que simplemente multiplicando un determinado número de litros por habitante.

No existe un acumulador perfecto para todas las viviendas

Una familia de cuatro personas puede funcionar perfectamente con una determinada capacidad y otra familia con el mismo número de miembros puede necesitar una configuración distinta.

La diferencia puede estar en una bañera, una segunda ducha, los horarios familiares, la temperatura de acumulación, el sistema de producción o el tiempo disponible para recuperar el agua caliente.

Por eso, cuando se renueva una instalación de ACS o se proyecta una nueva instalación de aerotermia, conviene estudiar el conjunto.

En Instalaciones Pintos estudiamos las necesidades reales de cada vivienda para dimensionar correctamente los equipos de climatización, calefacción y producción de agua caliente sanitaria.

Si estás reformando una vivienda, sustituyendo tu sistema actual o valorando una instalación de aerotermia en Pontevedra y necesitas saber qué solución se adapta mejor a tu consumo, puedes contactar con Instalaciones Pintos y solicitar un estudio personalizado.

Elegir bien el acumulador no consiste en tener cuantos más litros mejor. Consiste en disponer del agua caliente necesaria cuando realmente se necesita, con una instalación correctamente dimensionada y eficiente.

pintos_solar2 logo

Solicita tu presupuesto hoy

Y consigue 300€ de descuento en tu instalación fotovoltaica.

Comparte el artículo:
Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
WhatsApp
Telegram

Artículos relacionados

Ir al contenido